jueves, 26 de abril de 2018

Tu amor es un periódico de ayer (2/9) Las elecciones legislativas del 11- M en Colombia

Las elecciones legislativas del 11- M en Colombia

Con el embajador de España

Pablo Gómez de Olea baja con pasos rápidos e impetuosos la escalera de su residencia. Nada más verlo le digo que tiene un inconfundible aire de familia. Conozco a sus parientes de Bilbao, uno de los cuales está casado con una prima carnal mía. Una vez más, el mundo es un pañuelo.

El embajador me refiere su impresión respecto de la Colombia del momento político y social. Jefe de la representación diplomática española en este país desde febrero de 2017, fue número 2 de la embajada así como Director General para Latinoamérica en el primer gobierno Rajoy con Jesús Gracia como Secretario de Estado, a quien conocí en la época Zapatero, doliente ante la complacencia de ese gobierno respecto de los Castro.

Gómez de Olea conoce del asunto y charlamos un rato sobre Colombia. Las elecciones del 11-M se juegan a 3 bandas. Están las elecciones legislativas al Congreso y al Senado —en Colombia tiene mayor relevancia este último—. La circunscripción electoral del Congreso es regional, la de la cámara principal es nacional. Esas son las 2 primeras bandas, la tercera la constituyen las elecciones primarias a los candidatos a presidentes de la República, en la derecha y en la izquierda, que también se votan en los mismos colegios electorales y son controladas asimismo por el CNE.

En relación con las primarias se establece una primera cuestión, y es que se habla de una polarización política en Colombia. Y sale enseguida a relucir el nombre de Petro. Gustavo Petro, un cordobés de 57 años que fue guerrillero del M-19 en su juventud. Alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, no parece que esta población guarde buen recuerdo de su gestión.

Gustavo Petro
Petro compite en las primarias con Carlos Calcedo, un aratacano de 51 años. Calcedo fue rector de la universidad del Magdalena y alcalde de Santa Marta con el aval del Partido Liberal (socialdemócrata, en Colombia),

Las elecciones que son las de verdad apenas parecen importar, más allá de la singularidad de que las FARC (ahora rebautizado como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) obtendrán cualquiera que sea su resultado electoral 5 escaños (curules, en español colombiano) para el Congreso y el Senado.

El régimen de Colombia es presidencialista, de modo que la función que atañe a las dos cámaras es la legislativa. El aspecto de control político que en los regímenes parlamentarios tiene el órgano de representación popular queda muy difuminado en este país. Si un ministro no comparece en una sesión apenas ocurre nada. Y en cuanto a la legislación, ésta parece no estar en demasía condicionada por los vaivenes de la política: a pesar de que el presidente Santos tenga un índice de popularidad notablemente bajo (entre un 12 y un 15 %), éste no cuenta con excesivos problemas para llevar adelante la aprobación de las leyes contenidas en su agenda; incluidos los Presupuestos, en que el Presidente puede llegar a vetar la aplicación de las cuentas formuladas por la Cámara.
Rodrigo Londoño (alias Timochenko),
líder de las FARC, que abandonaría la campaña
después de someterse a una operación del corazón.

El proceso de paz es una constante en todas mis conversaciones bogotanas. La impresión del embajador es que seguirá adelante. Si bien que con algún ajuste en el caso de que el presidente sea Duque, a quien todos mis interlocutores dan como vencedor final en el caso de una contienda Petro - Duque, que es la más probable.

Ivan Duque, de 42 años, es el candidato del ex-Presidente Alvaro Uribe. Político, abogado e incluso escritor (Maquiavelo en Colombia), fue asesor internacional de Uribe, además de senador y de haber desempeñado otros cargos públicos. Me cuentan que el presumible futuro presidente de Colombia se quiere parecer a su mentor, Alvaro Uribe, por su acostumbrado uso del poncho y del sombrero. Él sin embargo insiste en que le son tan propios como al antiguo jefe del Estado.

Iván Duque, candidato a Presidente por el Centro Democrático
Duque compite en estas primarias con Martha Lucía Ramírez, bogotana de 63 años. Líder del Partido Conservador y exministra de Comercio Exterior de Andrés Pastrana, también de Defensa con Alvaro Uribe.

Su otro rival es Alejandro Ordóñez, supuestamente ultra-conservador, nacido en Bucaramanga y de 62 años. Ex-Presidente del Consejo de Estado y Procurador General de la Nación (cargo similar al de Fiscal General del Estado en España), puesto para el que fue reelegido, pero que fue anulado debido a acusaciones de nepotismo.

Resulta pacífico que el acuerdo de paz no tendrá vuelta atrás. Al menos del pactado con las FARC. ¿Qué van a hacer con los cerca de 12.000 militantes de esa organización si no se aplica el acuerdo?

Las FARC eran un estado dentro del Estado, proporcionaban protección en los territorios que ocupaban y una rudimentaria pero eficaz administración de la justicia, aceptadas por la población. ¿Será posible la adecuación ciudadana a una práctica garantista y, por lo tanto, lenta de los tribunales que operan de acuerdo con las normas?

También están las víctimas (8,000.000, de los que 6,000.000 son desplazados). Pero están también las acciones del ejército, los falsos positivos (asesinatos de civiles inocentes haciéndolos pasar por guerrilleros), más de 3.000.

Parece diferente -en opinión de otros interlocutores- lo que ocurra con el ELN (Ejército de Liberación Nacional) que está negociando su propio acuerdo en Quito. La organización, que contaría con unos 2.000 militantes, ha planteado una tregua que permitiría la celebración de las elecciones en condiciones de normalidad. Pero en cuanto a esta negociación será clave lo que piense el nuevo presidente del país. Y con los miembros de las FARC que desconocen el acuerdo, que se han dotado de armamento muy notable y que pretenden ocupar el territorio abandonado por las FARC.

En todo caso, como consecuencia de la polarización política colombiana, una elección entre Duque y Petro llevaría a todo el centro y la derecha —incluida la izquierda moderada— a votar por Duque. En todo caso, la fama de populista-chavista del candidato de la izquierda no beneficiaría en absoluto su investidura, dada la pésima gestión de su presunta referencia política venezolana

Nos referimos también a alrededor de 1,000.000 de venezolanos que se han escapado de su país con destino a Colombia. Su entrada está afectando sobre todo en Cúcuta (lugar adonde Simón Bolívar condujo a sus tropas en 1813), pero también en otros puntos del país, como Bogotá, una ciudad que crece todos los años en unos 200.000 habitantes, sin contar con los recién llegados exiliados del régimen de Maduro.

Juan Carlos (el chófer de la embajada, está muy preocupado por la afluencia de los venezolanos. «Los empresarios los contratan a mitad de precio y echan a los colombianos», asegura. Otros interlocutores me dicen que está comenzando a generarse una cierta xenofobia en relación con su llegada. Pero Colombia no puede hacer otra cosa sino recibirlos, no en vano también Venezuela acogió a los colombianos que huían de la guerrilla.

El problema es que, entre los huidos del bolivarianismo, los hay también delincuentes a quienes Maduro ha abierto las puertas de las cárceles.

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