viernes, 12 de mayo de 2017

El futuro de Europa

Madrid, 11 de mayo de 2017
Intervención en el debate organizado con el mismo título por la Fundacion Alternativas





El populismo se está frenando en Europa, pero en rigor no puede decirse que haya sido derrotado:

·         10,6 millones de franceses votaron por Marine Le Pen el pasado 7 de mayo.
·         Geert Wilders ampliaba en Holanda su resultado electoral en las elecciones generales.
·         Casi el 52% de los británicos dijeron que preferían abandonar la UE.
·         Los gobiernos de Hungria y Polonia se instalan en eso que llaman democracia iliberal y se niegan a asumir el compromiso del Consejo en lo relativo a las cuotas de refugiados.
·         Entre nosotros, Podemos, obtuvo más de 5 millones de votos en las últimas elecciones generales.

Un populismo que ha sido el resultado de una crisis,  asociada a la globalización, que ha dejado a muchos millones de europeos literalmente en la cuneta. Como decía Macron este domingo en la explanada del Louvre, es nuestro deber escucharlos para intentar resolver sus problemas.

Un populismo nacionalista, basado en la idea del "nosotros" que habría que definir más bien como el "no-a-otros", que es también el miedo al que no es como nosotros.

Y frente al populismo, Europa debe recuperar el relato de un proyecto de éxito, si no lo hace no seguirá siendo Europa.

Ahora que nos referimos a posibles escenarios de una doble nacionalidad (británicos residentes en los países europeos, residentes en Gibraltar que quieren seguir siendo europeos...), quizás podamos referirnos a la idea de la ciudadanía europea, que es en realidad una ciudadanía de 2º orden para los nacionales de los diferentes Estados miembros. (Somos ciudadanos europeos en la medida en que lo somos españoles, italianos y franceses). Sólo cuando Europa proporciona estabilidad y crecimiento económico, redistribución de la riqueza crece la afección o el afecto por Europa. Y cuando esta situación no se produce, las gentes dejan de sentirse cómodas en Europa, se refugian en los viejos Estados-nación y crecen los populismos.

En definitiva, que hay una especie de pacto de los ciudadanos europeos con esta ciudadanía, un pacto condicionado a que las cosas funcionen. No es como el lema del escudo de Chile, que dice: "Con la patria, con la razón o sin ella". A Europa le exigimos
que tenga éxito. Es más, la culpamos de los problemas que nuestros gobiernos son incapaces de resolver en muchas ocasiones, la insolidaridad de unos o el despilfarro de otros, por ejemplo.

La solidaridad, la cohesión, la reducción de la desigualdad y la adhesión a los valores comunes constituyen elementos básicos en la construcción europea.

Y este relato de éxito debe producirse sobre la doble base del crecimiento y la redistribución, siempre sobre la idea de que cuadremos las cuentas (nadie puede instalarse de modo permanente en la idea de gastar más de lo que ingresa. Cualquiera de estas dos situaciones (crecimiento y redistribución) que no venga acompañada por la otra, abocaría al fracaso al proyecto europeo. Una Europa que no será ya ni una Europa de dos o de tres o de las velocidades que sean, sino de un proyecto fracasado.

Sabemos que no es fácil, que las presiones demográficas no ayudan y el envejecimiento poblacional empuja hacia la dirección contraria; que la globalización nos impone modificar muchas de nuestras convicciones, reforzar la idea de la formación continua y la adaptación a éstos nuevos paradigmas; que padecemos una cierta fatiga del consumo en una sociedad básicamente opulenta, que ya tiene de todo..

Pero debemos insistir y, para que eso no fracase, propondría un decálogo de actuaciones:


  1. Fortalecer el principio de la igualdad de oportunidades.
  2. El rechazo a crear sociedades de ciudadanos desmotivados que no sean capaces de asumir su propio futuro. 
  3. Redoblar los esfuerzos en orden a facilitar la adaptación de los ciudadanos a las nuevas formas de empleo y de vida y de promover su capacidad de iniciativa en este nuevo contexto. 
  4. Rechazo al proteccionismo, y defensa del libre movimiento de los ciudadanos. 
  5. Libertad de competencia y de acción de los agentes sociales en un marco legal que asegure la libertad de oportunidades y la protección de los más débiles (Trabajadores, PYME, auto-empleados...). 
  6. Diálogo social. 
  7. Combatir las dinámicas de desigualdad. 
  8. Es intolerable que en Europa subsistan casos de pobreza extrema y aún prolongada. 
  9. Apoyo de la convergencia social sobre la base de unas bases generalmente aceptadas. 
  10. Somos conscientes de que la Europa social tiene sus dificultades financieras, pero habrá que establecer prioridades que la hagan posible.

En suma, combinar la Europa de las oportunidades con la Europa de la protección.

En todo este sentido, la creación de empleo, el tipo de empleo, el funcionamiento eficaz de los mercados de trabajo, los costes del trabajo y los salarios...

Ya a partir del Tratado de Lisboa, con la introducción de su cláusula social, los objetivos sociales son ya de obligado cumplimiento en el interior de la UE.

En cualquier caso, las posiciones proteccionistas son un error, consisten en mirar hacia atrás para no enfrentarse con el futuro, que siempre estará allí y por lo tanto tendrá su retorno.

Europa es el espacio natural de respuesta a las insuficiencias de los estados-nación, para la seguridad común, la defensa, una política exterior, una economía más integrada y más justa, la unión fiscal, la energía, la agenda digital... también la solución al difícil problema de refugiados e inmigrantes.

Un relato de éxito recuperado.

Pero es que Europa no sólo es el espacio natural para nuestra convivencia. Es que, según las previsiones que nos hacía ayer el Comisario Barnier, para 2050 ninguno de los países europeos estaría por separado en el G-8. Una economía europea Unida lo estará siempre. Pero Barnier venía a decir que la suma de los 27 sumandos no equivale a que se trate de una categoría distinta. Seguiremos siendo 27 economías a la búsqueda de una integración, como en la obra teatral de Pirandello.

La victoria de Macron en Francia constituye, a mi modo de ver, dos cosas: el freno del populismo y la oportunidad de que se empiece a recorrer un camino de refundación Europea. Un camino difícil, pero imprescindible. Los populismos no han desaparecido todavía, serán las buenas políticas de los demás las que acaben definitivamente con ellos.

Un camino, el de Macron, que —todo lo augura— deberá ser recorrido con urgencia, toda vez que el impulso que le conduce al nuevo Presidente de la Republica le permita consolidar su victoria en las próximas legislativas de junio. Serán tres, a lo sumo seis meses decisivos para el futuro de Francia y el de Europa, que es el nuestro al cabo.

Francia y Alemania, junto con España e Italia, que también tiene su populismo propio -no lo olvidemos- deberán ser los puntos esenciales de apoyo de esta nueva Europa relanzada o refundada.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Intervención en la comparecencia de Michel Barnier

Congreso de los Diputados - Comisión mixta para la Unión Europea
Comparecencia de Michel Barnier, negociador de la UE para el Brexil. 10 de mayo de 2017

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En algún medio de comunicación he leído que usted, como amante del senderismo y los paseos, es partidario de la fórmula que consiste en poner un pie delante del otro y evitar los obstáculos. A mí, que también me gusta pasear, le diré que además de las dos características que usted cita conviene también mirar hacia arriba y saber hasta dónde se quiere llegar. Después de escucharle estoy convencido de que también lo sabe.

Empezaré por interesarme por los ciudadanos, que son el elemento prioritario en la negociación. Los europeos que viven en el RU y los británicos que viven en los 27 países europeos. Esos 4 200 000 personas que necesitan de certezas, como usted ha afirmado.

¿Considera usted que el derecho a la residencia, por sí solo, resuelve su problema? ¿O habría que extender al de residencia algunos otros Derechos que hasta ahora eran indivisibles, tanto para los ciudadanos europeos como para los británicos?
En el caso de que no exista acuerdo respecto del cheque a pagar por RU por sus compromisos contraídos o un acuerdo genérico respecto de la relación futura entre RU y la UE, ¿el acuerdo con respecto a los ciudadanos tendría alguna complicación? O dicho en otras palabras, ¿está la CE dispuesta a convertir a los ciudadanos afectados en rehenes de la negociación? Siempre en el mismo sentido, ¿considera que el caso de Groenlandia en 1985 podría ser un precedente a ser tomado en cuenta en la negociación? Me gustaría que nos ofreciera una explicación a este asunto, que ya digo, es nuestra principal prioridad.

Hay una segunda preocupación para nuestro grupo parlamentario, que es la de las PYMEs, elemento esencial para la creación de empleo y componente fundamental de la clase media y trabajadora Europea. Consideramos desde Ciudadanos que este sector social -a diferencia de las grandes empresas- es el que menos preparado está para defender sus intereses en el proceso de negociación. ¿Tiene la CE establecido un estudio respecto de la incidencia del Brexit en la PYME Europea? ¿Han propuesto alguna línea de actuación respecto de sus intereses específicos?

Existe también una inquietud en relación con el grado de unidad de los 27 en el proceso de negociación, que no debería permitir la existencia de aproximaciones de carácter bilateral entre el RU y algunos -o todos- de los 27 en beneficio de RU y en perjuicio de la UE. ¿Han establecido desde la CE algún procedimiento que impida o dificulte esta posibilidad? Más en general, ¿considera usted que la Union está lo suficientemente unida en el proceso que se iniciará después de las elecciones británicas?

La negociación real del Brexit dará comienzo a partir de la celebración de las elecciones de junio en el RU. ¿Qué escenario prevé la CE como conclusión de ese proceso electoral? Más en concreto, ¿consideran ustedes que la previsible mayoría Tory servirá para flexibilizar la negociación o que más bien la seguirá situando en el escenario del hard Brexit, que es la formula presentada en la carta en la que el gobierno del RU activaba el artículo 50 del Tratado para la salida de este país de la UE?

Y en lo que se refiere al cheque que RU debería devolver a la UE y que, por ejemplo, el Financial Times ha elevado a la cifra de 100.000 millones €, ¿considera usted que esta cifra —o la que corresponda— será objeto de una discusión complicada entre las partes negociadoras o piensa al contrario que resultará relativamente fácil el acuerdo en este sentido?

martes, 9 de mayo de 2017

Posición de Cs ante la PNL sobre la crisis institucional en Venezuela

Congreso de los Diputados. Toma de posición de Cs ante la PNL sobre la crisis institucional en Venezuela



No hay que añadir un excesivo dramatismo en el escenario que se desenvuelve a diario ante nuestros ojos en las redes sociales o en las pantallas de televisión. No es preciso, ya la situación es más que dramática. Es simplemente insostenible.

Y se trata de una situación que empeora día a día. Casi 40 muertos, pretensión de vaciamiento de las instituciones por el gobierno -de sustitución del Parlamento-, agresiones continuas al estado de derecho, 167 presos políticos, la apertura de un nuevo proceso constituyente que derrumbe todos los vestigios que aún quedaban de democracia en Venezuela...

Acabar con una Constitución que ni siquiera era la anterior al régimen chavista, que no era tampoco la de la oposición.

Para inaugurar un régimen basado en la dictadura pura y dura, la dictadura de los soviets, de una oligarquía política instalada en el saqueo de la única industria que le queda al país, la del petróleo.

Pero una nueva Constitución para evitar, sobre todo, la llamada a la voluntad popular, a las elecciones. Porque no se está dispuesto a reconocer su resultado, cuando éste les es adverso, como ha ocurrido después de las elecciones legislativas de 2015, .

En tanto que la inflación crece de una forma superlativa (del 550% en 2016 y prevista del 741%, por ahora, para el año en curso), no hay medicamentos, el desabastecimiento es un hecho generalizado, la gente se aprovisiona de comida en los basureros.

Pero los ciudadanos venezolanos ya han dicho que no están dispuestos a admitir que este estado de cosas continúe. Y han invadido, pacíficamente, las calles y las plazas de las ciudades para reclamar un cambio. Y lo hacen con la valentía de los desesperados, de quienes ya no tienen nada que perder. Lo hacen frente a la represión policial y a las balas de los servicios parapoliciales de Maduro.

Es la hora de rendir un homenaje publico a ese pueblo valiente, insobornable, resistente... que es el pueblo venezolano. Nuestro reconocimiento, el de los españoles, a través de su máxima representación parlamentaria. Lo que estamos haciendo esta tarde.

Está tarde tenemos entre nosotros a una representación de ese pueblo, en la que se encuentra Mitzy Capriles, la mujer de Ledezma, a quien tuve la oportunidad de visitar en Caracas, en arresto domiciliario. Sea bienvenida, ésta es también su casa.

Un homenaje al que todos; todos, repito, los diputados de esta Cámara deberíamos sumarnos. Incluido el grupo o los grupos parlamentarios que nunca se suman a las causas que son justas porque en realidad ellos no están, ni creo que estarán nunca, con la justicia ni con la libertad, sino con la represión y la negación de los DDHH. Amigos de Maduro y de la revolución bolivariana, la misma que por lo visto pretenden instaurar en España.

En cualquier caso, reciban o no la solidaridad de todos los grupos parlamentarios, serán los venezolanos, sin embargo, quienes recuperen la libertad a que tienen derecho.

Pero tenemos que decirles algo más, decirles que no están solos, que España, la Unión Europea no está dispuesta a permanecer impasible ante el gravísimo y diario deterioro que están sufriendo,
Decirles, por ejemplo, que no estamos dispuestos a mirar hacia otro lado. Que nunca miraremos hacia otro lado ante la vergüenza, la conculcación de los DDHH, la conducción de todo un pueblo hacia la deriva de la miseria. Nunca miraremos hacia otro lado.

¿Está dispuesta España, la Unión Europea, a que continúen los episodios de masacre de la población civil como los que está viviendo Venezuela? ¿Está España dispuesta a asistir indiferente a lo que está ocurriendo en un país hermano, ligado por la historia y la cultura a nuestro país, como es Venezuela?
Y lo digo con un ejemplo, que ya es un paradigma: ¿estamos dispuestos a aceptar impasibles que el régimen de Maduro mantenga incomunicado durante 35 días a Leopoldo López, sumiendo en la zozobra y en la angustia a su familia, a sus seguidores, al pueblo venezolano a los demócratas españoles y de todo el mundo?

Ante esta catástrofe en que ya se ha convertido Venezuela, España puede hacer dos cosas diferentes, opuestas: mirar hacia otro lado, afirmar que es posible un diálogo, que será utilizado por el régimen de Maduro sólo para ganar tiempo y consolidar su dictadura... O liderar una respuesta internacional en favor de la democracia, del retorno a las libertades en Venezuela.

Y para liderar está respuesta europea, internacional, hay que empezar por marcar distancias con ese régimen opresor, llamar a consultas al embajador de España -como se lo ha pedido Ciudadanos-, apelar a la Alta Representante, Federico Mogherini, y articular la más firme respuesta ante este desastre político, humano y social que están viviendo los venezolanos.

Ciudadanos votará está PNL del Partido Popular, pero exige y exigirá en todo momento que nuestra diplomacia y nuestro gobierno se adentren en el buen camino de cumplir con su obligación ética y política.

Desde el respeto a las libertades, desde los valores que compartimos, desde la dignidad, entendemos que no cabe otra respuesta.

viernes, 28 de abril de 2017

Renovar Europa


Artículo publicado originalmente por la revista de la Asociación de exDiputados y exSenadores de las Cortes Generales

60 años en la vida de un proyecto parece que se constituyen en una referencia suficiente para realizar un balance de lo logrado, punto de partida obligado para intentar escudriñar lo que nos espera en el futuro próximo.

La idea de Europa surgió de los escombros de dos guerras civiles que los distintos nacionalismos -una versión anticipada de los actuales populismos- precipitaron sobre el viejo solar de nuestro continente. Sólo superando los nacionalismos, estableciendo una apuesta por la creación de un territorio común y compartido era posible conjurar la amenaza de una tercera guerra mundial que ya todos intuían catastrófica, teniendo presente la utilización en el final del segundo de los conflictos de armas nucleares devastadoras.

Pero había que encontrar también un primer paso para comenzar el recorrido. Éste lo sería el de la energía, fundamento clave para el desarrollo económico y social de nuestros conciudadanos. Y a ese primer paso le seguirían otros, avanzando todos en la dirección de lo que ha sido el núcleo básico que ha distinguido el proyecto europeo de otros proyectos continentales y aún nacionales y que consiste en el avance sobre los pilares de las libertades democráticas y el Estado del Bienestar.

Se dice que Jean Monnet habría afirmado que si tuviera que pensar más recientemente en cómo empezar a construir Europa lo haría por la cultura, en una especie de auto-enmienda. Fue en todo caso el francés uno de los padres de Europa; pero sería otro francés, Jacques Delors, quien ensayaría la superación de los estrechos Estados nación a través de la idea de la Europa federal quien ofreció un salto cualitativo en la dirección que culminaría en el vigente Tratado de Lisboa. Parece claro que en esa "aldea global" en la que vivimos -en expresión feliz de McLuhan-, países como Alemania o España poco pueden para abordar los desafíos que comportan las políticas generada en naciones de la envergadura de los Estados Unidos -situados además ahora en una administración populista-, China -un capitalismo sin controles democráticos-, Rusia -una oligarquía autoritaria- o la India. Y aún de algunas multinacionales, cuyos presupuestos superan ampliamente los PIB de muchos Estados.

El proyecto europeo lo ha sido de éxito, pero a condición de que el crecimiento económico asegurara el reparto y el bienestar ciudadano. Pero la consistencia del proyecto debía comprobarse no en los buenos viejos tiempos sino en los de dificultad. Y la crisis de Lehman Brothers -una crisis global, al cabo- ponía en evidencia la debilidad de una construcción que no estaba bien ideada. El euro no respondía a la lógica de unas políticas económicas integradas sino a la contención pensada por un tercer francés en nuestra historia europea, François Mitterrand, por contener el excesivo protagonismo europeo de una Alemania reunificada.

La crisis económica demostraría lo que ya arrojaban los datos estadísticos, que el rey estaba simplemente desnudo. La sociedad europea se encontraba desbordada de productos y el consumo retrocedía y no sólo como consecuencia de la crisis; el egoísmo europeo retrasaba y aún reducía de manera drástica la natalidad y en consecuencia nuestra población envejecía, poniendo en peligro las mismas bases del estado del bienestar; florecían las falsas respuestas populistas de viejo cuño nacionalista que atizarían el miedo al extranjero y con él la cerrazón de nuestras fronteras a nuevos ciudadanos que pudieran suministrarnos de los trabajos que nosotros ya no queríamos hacer y de los hijos que ya no queríamos tener y, para colmo, el paraguas protector americano se cerraba ante nuestras narices porque ya nuestros socios no estaban dispuestos a pagar por nuestra defensa.

Los refugiados, unidos a los inmigrantes llegan a nuestras costas y eso probaba otra respuesta egoísta y alicorta de los países europeos -cada vez más naciones y menos europeas-; el terrorismo yihadista atenta en las ciudades francesas, alemanas o belgas y Rusia fomenta también a los nacionalismos populistas para herir de muerte al proyecto europeo.

Esa es la situación en la que ahora nos encontramos. De imposible solución si pretendemos abordarla retornando a las fronteras de los viejos Estados nación, simplemente porque no se pueden poner puertas al campo. La globalización no tiene vuelta atrás y quien piense que recuperará poder adquisitivo una vez que regrese el proteccionismo económico se engaña a sí mismo. Quizás la globalización haya reducido su salario, pero también ha abaratado su cesta de la compra. Quienes caigan en la trampa de los populismos tendrán, como ocurre con quienes consumen drogas, una falsa sensación de felicidad a la que seguirá un amargo despertar.

La respuesta está en integrar más y mejor nuestros mercados. Por ejemplo, el digital, en el que las referencias de empresas europeas no tienen la consistencia de las existentes en otras regiones del mundo, simplemente porque aún son 28 nuestros mercados. Una integración económica más ambiciosa producirá más puestos de trabajo y más duraderos. Lo mismo que debemos abrir nuestros mercados al comercio internacional, desde luego que partiendo de nuestros estándares laborales y medioambientales.

Pero la economía no es sólo lo importante, aunque sin el crecimiento económico no hay creación de empleo y sin ésta tampoco es posible recuperar un relato de éxito del proyecto europeo.

Habría que retornar a lo que nos hizo comenzar el camino unidos. A regresar a la idea de las libertades democráticas ampliando y fortaleciendo nuestras instituciones, dotando al Parlamento Europeo de mayores funciones legislativas y de control de los órganos ejecutivos de la Unión; pero también desterrando la xenofobia y el temor al extranjero, raíz de no pocos de nuestros problemas de futuro: ¿quién pagará nuestras pensiones si nosotros no queremos tener hijos?

Pero ahora quizás -como ocurriera en el principio del proyecto- habrá que elegir también el punto de partida de la renovación de Europa. Que no puede ser otro sino la seguridad y la defensa, ésta última coordinada con la OTAN.

A ello añadiría la necesaria comunicación entre los diversos servicios de inteligencia europeos en el camino hacia la creación de una inteligencia común europea, base fundamental para el combate del terrorismo, como nos lo demuestra nuestra experiencia española en el combate contra ETA.

Recuperar esos viejos pero actuales valores que nos hacen diferentes, por los que somos admirados en todo el mundo. Ése el reto.

Fernando Maura Barandiarán.
Portavoz de Ciudadanos en la Comisión de Asuntos Exteriores y en la Comisión Mixta UE.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Intervención en la comparecencia del ministro de exteriores Alfonso María Dastis con motivo del inicio del Brexit el 29 de marzo de 2017



«Hoy es un mal día. Es verdad que se trata de la salida de uno de los habitantes de nuestra casa común que menos cómodos se sentían dentro de ella, pero hasta ahora nadie quería salir de la UE. En este sentido, el día de hoy marca un antes y un después. Un antes que diré que no era maravilloso en cuanto a la participación del RU y un después, por lo tanto, que tampoco debería resultar en exceso decepcionante.

Por eso mismo, no tenemos derecho a caer en la melancolía. Ofrecimos todas las oportunidades al RU. Éste tuvo a su disposición una auténtica selva de opt-outs durante su tiempo de permanencia y aún esta misma Comisión, en su legislatura fallida, le permitió aún más excepciones. Nosotros hicimos TODO el esfuerzo. No nos era exigible nada más,

Por eso vamos a lo que nos toca ahora.

La importancia de los «guidelines». Todo lo que no entre en ellos y que se quiera introducir más tarde, deberá hacerse por consenso entre los 27. De ahí la importancia de este trámite y de que en las líneas-guía se incorporen todos los asuntos que interesan a España. Y de ahí también la derivada de que este Parlamento las conozca y las asuma. Un Gobierno sin mayoría absoluta debe actuar siempre de acuerdo con el Parlamento, más aún en las cuestiones que son trascendentales, como es esta.

En el mismo sentido, no es admisible que la comisión mixta para la UE no tenga todavía un documento del Gobierno en el que se analicen, sector por sector, las posibles consecuencias del Brexit para la economía española y sea un medio de comunicación el que haya filtrado extractos de un posible documento previamente elaborado. El Gobierno debería saber combinar el principio de la transparencia y el control parlamentario con una cierta reserva respecto de su estrategia, a fin de no mostrar sus cartas en exceso. Por lo cual, esas «guidelines» españolas deberían conocerse por el Congreso. Le pregunto, en concreto, si está usted de acuerdo con esta afirmación y, en consecuencia si va a poner en práctica esta petición.

Por cierto, la negociación debe ser entre el RU y la UE. Deberán despejarse cualesquiera dudas que existan en cuanto a una posible negociación bilateral entre el RU y cualquiera de los 27 países miembros. La UE es sin duda alguna una Unión perfectible, pero no debería dejar de ser una Unión, en especial en un caso de abandono del conjunto de la misma por una sola de las partes.

Nuestra segunda preocupación: El Gobierno debe garantizar que los intereses españoles son tenidos en cuenta por el equipo negociador de la Comisión. El Brexit no puede ser otra oportunidad histórica perdida para España de la que luego habría que lamentarse por la opacidad negligente del Gobierno o por la carencia de hacer uso del músculo adecuado. La foto de Versalles ha de servir para algo. Definir nuestros intereses en la negociación y que el Parlamento los suscriba. Tenemos para eso un plazo de tiempo muy breve. Mi pregunta: ¿va a articular su señoría un procedimiento para la aprobación parlamentaria de las prioridades españolas?

El criterio de Cs consiste en que las personas son lo primero y que las personas no pueden convertirse en rehenes en un proceso de negociación. Los derechos de los españoles en el RU, son los primeros a tener en cuenta. Pero permítame también que rompa una lanza en favor de los británicos residentes en España, los más europeos de los europeos, seguramente. Recordemos que 1/3 de los británicos residentes en la UE lo son en España, unas 400.000 personas. Los ciudadanos deberían ponerse en un primer plano de nuestras preocupaciones. Son ciudadanos que han construido su vida familiar, profesional y personal de acuerdo con el marco jurídico que se les ofrecía. Ahora no deberían quedar perjudicados.

En todo caso, los derechos de residencia, laborales y sociales de los ciudadanos europeos que viven en el RU han de ser garantizados desde el primer momento en régimen de reciprocidad.

Después, y sólo después de estos, están los intereses de las empresas. Desde Cs consideramos que las grandes empresas y entidades financieras disponen de recursos para proteger sus intereses. De manera que nuestra preocupación fundamental estará en defender y proteger los intereses de las PYME.

En este sentido, existe una justificada preocupación en los sectores agroexportadores, pesqueros, de pymes exportadoras y del turismo que han de ser tranquilizados mediante un dialogo continuo. También le pregunto: ¿Está de acuerdo?

En cualquier caso, las líneas generales que el Consejo Europeo aprobará sobre la negociación del Brexit deben reflejar ya que los intereses de España son tenidos en cuenta y Cs hará un análisis profundo de las mismas para determinar si el Gobierno ha actuado con la diligencia debida.

Gibraltar, colonia británica, por su condición de territorio no autónomo en definición de las NNUU, pendiente de descolonización, se constituye en una oportunidad para usted como Ministro, para este Gobierno y para este Parlamento también, de resolver una cuestión enquistada desde hace unos cuantos siglos. Gibraltar ha de ser excluida de las negociaciones que lleve a cabo la Comisión, ya sea sobre las disposiciones transitorias tras el Brexit o sobre la aplicación a dicho territorio de la nueva relación permanente entre la UE y el RU. Mi pregunta:¿Cree usted que se conseguirá que una mención de este tipo quedará integrada en las guidelines?

La cooperación policial y judicial existente no puede perderse y debería incrementarse entre el RU y la UE. En interés de las dos partes. El RU puede querer dejar de ser UE, pero no por ello dejará de ser Europa. ¿Cómo ve usted este asunto?

Hay también que despejar muchas otras dudas: ¿cuándo empieza a contar la desconexión?, a partir de hoy o pasados los dos años previstos en el Tratado; ¿qué cheque deberá pagar el RU? El periodo transitorio entre el Brexit y el nuevo acuerdo. También en cuanto al nuevo acuerdo, ¿a cuál o cuáles acuerdos comerciales se va a parecer? Se nos amontonan las cuestiones y en cuanto a todas ellas debería existir un compromiso y un acuerdo parlamentarios a lo largo de todo el proceso.

Nuestro grupo no sólo ofrece su colaboración en este asunto del Brexit, que es clave para España. Colaboración que está prestando Cs, aquí y en el Parlamento Europeo. Quiero poner en valor el papel que en el Parlamento Europeo está teniendo Cs en cuanto al asunto, delicado donde los haya, de la nacionalidad.

Pueden ustedes contar con nosotros. Pero, qué duda cabe, exigiremos y exigimos reciprocidad.

Resolución 29 PE, reubicación lo más rápido posible de la autoridad bancaria europea y de la agencia de medicamentos . Este parlamento ha solicitado que la sede de la segunda esté en Barcelona. ¿Cómo ve esta cuestión?

Para terminar, en nuestra opinión España debería ayudar a mantener una negociación firme con el RU, en la que los intereses europeos queden salvados. A lo mejor hay alguien que quiera hacer pasar a España por un país blando en el proceso de negociación. No es nuestro criterio. Y esta comparecencia debería servir para mostrar la voluntad firme del gobierno. No en vano —y lo decía al principio de mi intervención—, España y el conjunto de la UE han hecho todo lo que estaba en su mano para favorecer la permanencia británica. Y la firmeza, recordémoslo, también constituye un aviso a navegantes populistas eurófobos. Porque aquí no nos estamos jugando solamente el mejor Brexit posible, también el Frexit o el Nexit, o cualquier otro exit que planee sobre el incierto futuro de la UE.»

martes, 7 de marzo de 2017

Intervención en la comparecencia del Secretario de Estado de la Unión Europea el 6 de marzo de 2017


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- Empezando por el Malta Declaration Plan, en relación con la entrada de emigrantes a la que a me referiré en otro momento, y siguiendo por el Plan de accion de La Valletta, el Plan de Inversión Externa Europea, el plan sobre la estrategia común de seguridad y defensa, el plan para la acción Europea de Defensa, un plan militar y otro de apoyo conjunto de coordinación, las acciones conjuntas entre la OTAN y la UE para implementar la declaración de Varsovia de julio de 2016, la estrategia del mercado único digital que será revisada en mayo, el European Solidarity Corps para ofrecer oportunidades de empleo para los jóvenes... la agenda del Consejo de marzo es un compendio de planes. O, lo que parece lo mismo, una suma de patadas hacia delante.

- Si a eso le unimos el nuevo marco de partenariado Europeo también en materia de emigración -que por cierto sigue siendo opaco- o las nuevas modalidades de Cooperación en este ámbito, los gaps que se observan en Grecia e Italia, la necesidad de un mayor esfuerzo por los Estados miembros en materia de reubicación de refugiados, de su procedimiento y de la reubicación de menores, la Agencia de la UE para el Asilo de la que hacen responsable al Parlamento Europeo, el escaso progreso del sistema Europeo común de asilo, que todavía se está trabajando en el ETIAS (European Travel Information and Authorisation System) o el Entry Exit System, el sistema de información y bases de datos, el prometido fondo Europeo de Defensa o el nuevo desplazamiento de información en este terreno hasta junio de 2017, otra patada hacia la responsabilidad del PE en cuanto al European Fund for Strategic Investments (EFSI), que sólo quedará resuelto al parecer a finales de mayo, lo mismo que ya advertia respecto del mercado único digital y otros aspectos del mismo por lo visto estancados también en el Parlamento. La revisión de la Directiva, la reforma del sistema de copyright, la revisión de los Telecom y la propuesta de la e-Privacy, la de los servicios audiovisuales, las ventas digitales a distancia las conversaciones que continúan en cuanto al Mercado Único de Capitales, también en el PE, el European Venture Capital Funds y el European Social Entrepreneurship Funds regulations... la ausencia de avances concretos en cuanto a la Union Energética y que, aprobado el CETA -que nuestro grupo suscribe-, aunque sometido a un complejo proceso de ratificación por los Estados miembros, el TTIP parece abandonado. Y sometidos a amenazas de dumping en el acero, se reconoce que un acuerdo comercial con Japon es poco menos que imposible y una mención que nada señala sobre Mercosur -muy importante por razones culturales, históricas y económicas para España- y otra a Singapur que tampoco dice apenas nada...

- En resumen, pendiente de lo que ocurra en las elecciones de Holanda, Francia y Alemania y, a lo mejor, Italia, la UE está estancada.

- Debo afirmar que es posible que Europa esté estancada por causa de los procesos electorales internos, pero no debería emitir señales confusas que alimenten al populismo, con el solo propósito de pretender reducir la base electoral de los euroescépticos a través del peor de los procedimientos, que es el de darles la razón. No debería Europa, tampoco la CE, ni siquiera sugerir la privación de libertad por año y medio a personas que no han cometido delito alguno sólo porque los Estados no han completado los requisitos para su expulsión. ¿Qué piensan ustedes al respecto?

- Pero aún resuenan las cuestiones que planteaba la semana pasada la Comisión Europea en su Papel Blanco:
  • Que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, se constata que el ascensor social generacional ya no funciona y que Europa puede perder a toda una generación.
  • Que Europa, con una media de edad de 45 años, será la región más vieja en 2030. Con estructuras familiares modificadas, una población en cambio, unos modelos de urbanización diferentes, así como será diferente la vida laboral, lo cual afecta a la cohesión social. De un trabajo para toda la vida hemos pasado, en el mejor de los casos, a tener más de 10. Trabajan más mujeres, sí, pero en peores condiciones laborales.
  • Los sistemas de protección social deberán modernizarse para seguir siéndolo.
  • Los retos del creciente uso de la tecnología y de la automatización afectarán a nuestro trabajo y a nuestras empresas. Lo que nos conduce a un necesario replanteamiento de la educación y de los sistemas de formación continua.
  • La descarbonización de su energía, la adaptación al cambio climático y las presiones del medio ambiente.
  • La presión migratoria y el consiguiente debate sobre solidaridad y responsabilidad.
  • La adjudicación de responsabilidades a Bruselas de todos los males, a la vez que nos apropiamos de los éxitos en casa.
  • Hace 10 años la mitad de los europeos confiaban en la UE, hoy solo lo hacen un tercio.

- ¿Qué tiene que decir el Gobierno a todo esto?

- ¿Qué escenario -o escenarios- de los propuestos en el Papel Blanco maneja nuestro Gobierno? ¿Piensan ustedes en una Europa a dos velocidades o en una Europa a la carta?

- Hablamos de emigración y de refugiados, ¿cómo va el compromiso español en materia de refugiados?

- ¿Qué ocurre con el Brexit? ¿Considera el SEUE que nos acomodaremos a un Brexit duro o cree más bien que la unidad europea se cuarteará llegado el momento?

- Declaración de Roma, creo que debemos partir de dónde estábamos hace 60 años, donde estamos ahora y sobre todo que podemos avanzar más si caminamos juntos y poco si lo hacemos por separado.

- Y, para terminar, ¿apoyará el Gobierno la reelección de Donald Tusk en la presidencia del Consejo —por cierto, en dificultades con su propio gobierno, lo cual en nuestra opinión dice más a favor del actual presidente que en su contra—, o es más bien partidario de repartir el poder en las instituciones europeas entre las diferentes familias ideológicas?

Me temo que me contestará que todo el poder para el PPE, pero eso no es creo yo ninguna garantía de equilibrio.

lunes, 20 de febrero de 2017

Recuerdos liberales en la muerte de Jose Antonio Segurado

Artículo publicado originalmente en Diario16, el domingo 19 de febrero de 2017

Acosados por la vorágine de los acontecimientos cotidianos, sin apenas tiempo para tomar aliento entre una información periodística y una noticia aparecida en television, una reunión y otra; la imaginación -o lo que sea- puesta en lo que deberás decir en un debate, una comunicación con cualquier compañero de partido o del parlamento, en lo que escribir de forma más o menos atropellada para expresar lo que crees que son las cosas que pasan en este mundo caótico en el que vivimos… por no añadir a estas tareas la de alimentar las redes sociales, atender y contestar los correos electrónicos, whatsaps y telegrams que se desparraman por decenas todos los días sobre tus dispositivos móviles. Pero, de repente, una esquela y el obituario que le sigue te transportan al mundo de los recuerdos: ha muerto José Antonio Segurado, anuncian. Y, como si se tratara de un alma que regresara a una reencarnación anterior, la imagen del que fuera mi presidente en el Partido Liberal se superpone a la de otros miembros de su partido, aquí en Madrid o allá en mi querido País Vasco, donde tantas veces la memoria duele, acuchilla, que diría Jon Juaristi. 

Segurado, el Presidente, como lo llamábamos con gesto irónico que no estaba exento de respeto, era un caballero de la política. Quizás por eso no duraría demasiado en ese cometido. Elegante en las maneras, cuidadoso con los contenidos, respetuoso con los rivales y cercano con los compañeros, Segurado intentaría construir un proyecto desde el centro político que, ahogado por la tenaza conservadora de los aliancistas y el despiadado abrazo de los democristianos, no sería posible. La historia del liberalismo español contemporáneo está jalonada por sonoros fracasos, producto de ese bipartidismo imperfecto del que sólo escapaban los nacionalistas catalanes y vascos. El Partido Liberal de Segurado no sería una excepción a ese largo rosario poblado por los intentos de Garrigues, Suarez, Schwartz o -de manera más progresivamente socialdemócrata- la UPyD de Rosa Díez. Claro que, en la mayoría de los reseñados casos, los votos se contaban; en el de Segurado nadie sabría muy bien si los electores lo eran conservadores, democristianos o liberales y algunos pensábamos que más bien procedían de los primeros y que los partidarios del liberalismo centrista no éramos mucho más que la dulce guinda que coronaba el pastel a modo de adorno.

En todo caso, por allí paseamos nuestras ambiciones e ideales varios gentes como Pio Cabanillas, a quien recuerdo bajo el dintel de una puerta, de la que como buen gallego no se sabía si entraba o salía; Esperanza Aguirre y su verbo encendido de neoliberalismo económico; Ramón Aguirre, siempre eficaz y correcto; el concienzudo organizador que era -y lo seguirá siendo sin duda- Juan Carlos Vera…

Y en el grupo de los liberales bilbainos, la memoria se torna en mueca amarga en el recuerdo de los que se fueron. Ese gran liberal de los tiempos clásicos en los que el liberalismo se conjugaba en antinacionalismo que era Adolfo Careaga, el empresario de ironía a veces mordaz que sin embargo escondía un corazón generoso que era Ramón Churruca o la siempre presente en el recuerdo, mi compañera, mi amiga, mi mujer, Anneli Lipperheide.

No todos se han ido. Ahí sigue por ejemplo con una salud envidiable Pilar Aresti, como una roca que hiciera frente a las firmes olas del Cantábrico. Y con ella se me va la imaginación a aquellas tormentosas reuniones —el liberalismo nunca ha tenido como característica principal la paz o las digestiones sosegadas— en una sala prestada por AP en la calle Henao de Bilbao o en el reservado de una ruidosa cafetería de la calle Iparraguirre que conseguía Adolfo Careaga por aquello de no deber a los conservadores ni siquiera ese espacio de okupas por horas que estos nos cedían.

Recuerdo que pasábamos las horas discutiendo acerca de si éramos parte de un todo —el apéndice liberal de la Coalición Popular— o la expresión naciente de un proyecto diferente. El tiempo se encargaría de enseñarnos que los liberales no teníamos por aquel entonces capacidad para volar con autonomía propia y la refundación de los tres partidos de la Coalición Popular (en realidad un partido, AP, y dos adminículos, el PDP y el PL) en el Partido Popular presidido por José Maria Aznar a nivel nacional y por Jaime Mayor Oreja en el País Vasco. Un PP que iniciaría desde la derecha conservadores un viaje al centro político, detenido después por Rajoy que descafeinaría de ideología a su partido y lo armaría con la solidez pétrea del inmovilismo.

Por aquel entonces, Jose Antonio Segurado mantuvo la dignidad ejemplar de un liberal de perfiles quizás más económicos que sociales y reformistas, coherente con sus orígenes empresariales, aunque de ningún modo ajeno al liberalismo político. Símbolo de una breve y apasionante etapa política Segurado se nos ha ido. Descanse en paz. Descansen también en paz todos los que nos acompañaron en aquella época y a los que la muerte nos ha arrebatado.

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